sábado, 13 de octubre de 2012

DONDE SE COME...NO SE C...

CAPÍTULO XII
“Tu, coleccionista de canciones, mil emociones son para ti, tu lo que soñé mi vida entera quédate en ella y hazme sentir y así ir transformando la magia de ti en un respiro del alma, tu con la luna en la cabeza, el lugar en donde empieza el motivo y la ilusión de mi existir. Tan solo tu, solamente quiero que seas tu mi locura, mi tranquilidad y mi delirio, mi compás y mi camino, sólo tu, solamente quiero que seas tu, pongo en tus manos mi destino porque vivo para estar siempre contigo. Ya no queda más espacio en mi interior, haz llenado con tu luz cada rincón, es por ti que con el tiempo mi alma siente diferente. Solo tu, solamente quiero que seas tu mi locura, mi tranquilidad y mi delirio, mi compás y mi camino, sólo tu, solamente quiero que seas tu, pongo en tus manos mi destino porque vivo para esta siempre (siempre), siempre, siempre contigo amor”. (“Coleccionista de Canciones”: Camila)
 Todavía se está completando la jornada de trabajo de un lunes desacostumbrado.
Por un lado un compromiso particular provoca el retraso en llegar para cumplir con su diaria tarea a la eficiente empleada, lo que ya había aclarado a su jefe inmediato para justificarse ante la ácida jefa de personal.
Esta, que tiene un intrincado currículum a cuestas, no hace mayores objeciones conociendo la íntima relación que, aunque es un secreto a voces en los pasillos palaciegos desde hace bastante tiempo, tiene el recato de proteger, al menos en la apariencia.
Eso sí, ha comentado en más de una oportunidad acerca de esa relación con Roberto, un compañero profesional que maneja la contabilidad con el que puede hablar ‘a calzón quitado’, y éste le ha recomendado que calle y deje el agua correr para no violentar ese hechizo que los ha capturado a todos en una complicidad de la que algún día podrían arrepentirse.
Pero…para eso queda tiempo…o no, si algo extraordinario llegara a complicar las cosas. Es que alguien desde afuera de ese entorno que aparenta hermético podría llegar a conocer lo que en realidad está ocurriendo; no sería tanto si fuese algún allegado, militante o conocido…
...pero ¿si fuese alguno que no tuviera empacho en delatar lo que está ocurriendo?..
... ¡ni pensarlo…todavía!
El jefe enamorado, también dedica gran parte de sus días en leer apuntes para rendir cuánto antes en la facultad; esto le insume muchas horas y lo mantiene ausente de su responsabilidad en muchas ocasiones.
En esta oportunidad se ha despertado muy temprano para repasar los temas que pronto deberá rendir y, un poco fuera de lo habitual, ha llegado temprano a su oficina y desde allí se ha anunciado para alimentar ese idilio que arde en el corazón, aun cuando tiene ese sabor amargo de cuestiones materiales que ponen de por medio barreras que hay que sortear con alguna astucia en la continuidad de los días.
Las cajas recaudadoras reclaman más personal debido a que en esa jornada se está produciendo un vencimiento y los contribuyentes se agolpan para cumplir con sus compromisos comunitarios.
La multifacética empleada debe cubrir un momento esa necesidad y lo hace con entusiasmo, lo que ni siquiera le ha permitido tomar su desayuno preferido que le sirve servidumbre del palacio. Es una suerte haber logrado un trabajo tan agradable, ya que no necesita siquiera desayunar en casa; aquí se la atiende cual princesa ya que a nadie escapa su relación con el jefe, que cobra importancia cuando de roces se trata en esa área tan importante de la presidencia. 
Señor banquero, devuélvame el dinero, por ahora es lo único que quiero, estoy cansado de los que vienen de amigos, y solo quieren rellenarme el agujero”. “Alta Sociedad”. (A. CALAMARO)

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