miércoles, 2 de marzo de 2016

ENCUENTRO POR SAN BENITO PRESENTÓ UN AMBICIOSO PLAN DE FORESTACIÓN

LOS CONCEJALES MARCELO GONZÁLEZ Y ALCIRA LAUCK SON AUTORES DEL PROYECTO


Cuando todavía se está en la tarea de levantar cuánto árbol y ramas caídas que quedaron diseminadas por todos los barrios de nuestra ciudad, luego del violento tornado del 19 de febrero, ingresa en el período de sesiones ordinarias que se abrirá el jueves 10 de marzo otro de los interesantes proyectos con el que ambos concejales de 'Encuentro por San Benito - Frente Renovador' colaboran para el diseño de una futura ciudad organizada y con un desarrollo sustentable, que tenga como emblema promocional la forestación en el amplio ejido urbano y rural.
Son varios los tópicos que apuntan de cara al futuro al ordenamiento urbano en ese aspecto, el de darle la importancia que se merecen los verdes de una forestación que contribuya a la oxigenación de nuestro ambiente y sirva de ornato a la ciudad toda.
Cuánto nos lamentamos por la pérdida de tantos árboles por todas partes, muchos de ellos con historias guardadas en secreto y en el curso de los años de hechos y circunstancias que se dirimieron o se concretaron bajo su follaje.
Realmente, es una pena ver tanto destrozo por efecto de la naturaleza, que nos ha dejado el severo mensaje que el calentamiento global nos alcanza y nos afectará a todos por igual...
Desarrollamos el tema en varios capítulos por lo extenso del proyecto:

CAPITULO I
FUNDAMENTOS:
¡SAN BENITO ESTÁ DE MODA!!!
PINTÉMOSLO DE VERDE
FUNDAMENTOS
Señor Presidente del H.C.D.:
Nuestra ciudad tiene carencias de todo tipo como consecuencia de su explosión demográfica, entre ellas, su crecimiento no fue acompañado por la forestación necesaria para mantener sus antiguas características pueblerinas, como otras tantas localidades del interior entrerriano.
Se ha podido observar que con la llegada de nuevas urbanizaciones y loteos no se ha correspondido siquiera con el mantenimiento de la forestación autóctona o la que llegó a partir de la colonización friulana en el siglo XIX.
Por otra parte, existen todavía varias especies arbóreas que datan de muchísimos años, como por ejemplo: los ombúes y olivos.
Respecto a los ombúes, ya figuraban en planos de 1875 cuando se mensuró lo que había sido la estancia de Vicente del Castillo; los dos que se sostienen en el tiempo están ubicados en la zona de Basavilbaso y Marizza uno y el otro en Avenida San Martín, casi Boulevard Crespo, lado Este, donde se podía observar hasta la década del ‘60 del siglo pasado escombros de lo que había sido el casco de la estancia del ex Ministro de Hacienda de la Confederación Argentina. En Avenida Friuli al 900 hay una especie de olivo, plantado por agosto de 1903. Esto amerita lo suficiente como para declarar estas especies de interés histórico y cultural para nuestra ciudad.
Los árboles purifican el aire, moderan el clima, dan sombra, retienen el polvo, filtran los ruidos, permiten la vida de insectos benéficos, evitan la erosión y hacen más absorbente el suelo.
Cada árbol de alineado de vereda brinda la posibilidad de contar con una fábrica de oxígeno en cada puerta y si los aumentamos contaremos con mayor número de purificadores del medio ambiente.
Hay que tener en cuenta que plantar un árbol, no es solo enterrar raíces; es estar preparado para darle conducción desde joven para su mejor adaptación en el lugar, para generar su convivencia con el vecino y con las edificaciones, que en mayor o menor medida condicionen su desarrollo futuro.
El árbol de vereda no crece en condiciones naturales ideales, sino que está condicionado para recibir lo poco que pide, agua y sol, por ello su vida futura dependerá de su crecimiento en altura buscando luz. Un buen desarrollo inicial y algunos cuidados elementales garantizarán su futuro.
Ya se viene transformando en una seria preocupación en el mundo el problema de la expansión poblacional, al punto que ya en los últimos años el hombre ha pasado a radicar en mayor número en las ciudades que en los espacios rurales.
En América Latina la creciente urbanización viene causando un impacto importante en relación a la estabilidad, a la demanda y uso sustentable de recursos y servicios ambientales para que los sectores poblados puedan seguir funcionando.
Se sabe que toda urbanización implica procesos de degradación ambiental y social; nuestro caso no escapa a la realidad, ya que basta con observar los sectores marginales donde se acumulan viviendas precarias, en oportunidades hacinadas, en severo riesgo de inundación en otras.
Ha llegado la hora de abordar esta realidad como un verdadero desafío, asumiendo el reto y proponiendo caminos sustentables que coloquen al componente ambiental como el principal actor para el desarrollo de una vida en comunidad más plena y armónica, teniendo en cuenta las inmejorables condiciones de nuestro entorno natural.
Entre esas medidas que son necesarias abordar de manera perentoria se impone tratar como prioridad la cuestión ecológica territorial de nuestro ejido en términos de una verdadera sustentabilidad, utilizando en conjunto instrumentos viables en este sentido, legislando, resolviendo, colaborando, educando, incentivando para lograr metas en distintas etapas de un proceso que, ante nuestras falencias notorias en ese sentido, requerirá de un  tiempo prolongado para lograr mejoras palpables para nuestros vecinos.
En ese camino, Señor Presidente, son muchas las necesidades, pero entendemos que es prioritario arrancar en esta nueva etapa institucional en nuestra ciudad con un marco legal a través de una ordenanza que regule el plan urbano ambiental integral en el que, así como ya contamos con un Código de Edificación (Ordenanza N° ) se encuadre dentro de un Código al que se le vayan agregando en el tiempo todas aquellas nuevas iniciativas que tiendan a mejorar la calidad de vida de los sanbenitenses.
Dentro de ese Código Urbano Ambiental Integral (C.U.A.I.) nos ocupa en este caso proponer un Programa de infraestructura verde o plan forestal urbano que responda de forma ejecutiva y proyectual a estas necesidades, abordando la problemática del ecosistema urbano en general y de los ambientes recostados sobre los arroyos Las Cruces, Las Tunas y Sauce Grande y cañadas varias, como también territoriales y barriales en particular, para integrarlos de manera definitiva entre sí y con los vecinos de los distintos barrios desde sus organizaciones de base, promoviendo calidad de vida y conciencia ambiental, como factor preponderante si aspiramos a que sea sustentable en armonía con la naturaleza y entrelazando una raleada flora autóctona con un incipiente contexto urbano.
Por otra parte, ha llegado la hora de observar con mayor atención los amplios espacios verdes de interesante flora autóctona que integran la zona de chacras de nuestro ejido de alrededor de 5.200 hectáreas.
No sólo será importante desde su contribución natural con el eco sistema, sino como potencial recurso a explotar en un futuro cercano, incluyendo la posibilidad del turismo rural o campestre.
Vale la pena recordar en este caso lo que significaba cincuenta años atrás llegarse hasta el corazón de la vieja colonia agrícola donde el clásico almacén de “Pichón” Capriz en Sauce Medio, ofrecía un caracterizado servicio a los visitantes en un ambiente agreste pero confortable para el descanso de los colonos, donde los árboles daban la nota al entorno.
La situación actual del Municipio es que encontramos diversas áreas verdes en total abandono o invadidas, dándoles otro uso que no fue el destinado para este fin, así mismo algunos de estos espacios cuentan con diversas especies arbolarias que no son aptas para ese tipo de espacio y zonas, por ello es necesario habilitar áreas verdes a reforestar con especies que a largo plazo no causen daño a la infraestructura o puedan ocasionar un riesgo para la sociedad, así se lograra evitar el derribo de árboles que fueron plantados sin ningún control.
LOTEO ALTOS DEL ESTE
EL DIBUJO EN LOS PLANOS ES MUY LINDO...
PERO... EN TRES AÑOS LA LOTEADORA NO HA PLANTADO
UN SÓLO ÁRBOL DONDE DIJO "IBA A PARQUIZAR"
Se impone en nuestro municipio trabajar desde un organismo interno, incorporado al Organigrama del D.E.M. que coordine lo inherente a la ecología, a la reforestación y rehabilitación de las especies arbóreas, que entiende sobre lo relacionado a parques y espacios verdes en general.