lunes, 7 de mayo de 2018

CRÍMENES RESONANTES EN LA ZONA DEL DEPARTAMENTO PARANÁ


EL CRIMEN DE JUAN SCHONFELD DE MARIA LUISA
PARTE IV: OTROS ANTECEDENTES Y RESPONSABILIDADES
Es atrapante retroceder en el tiempo y constatar los sólidos conceptos que animaban a los vecinos de María Luisa, luego del horrendo crimen de Juan Schonfeld; nada mejor que tomar la línea de pensamiento que tenían de forma textual, ya que no tiene desperdicios:
De la escuela particular de María Luisa han salido entre tantos algunos jóvenes, que con su aplicación y no en último lugar, merced a la preparación que traían se ganaron los títulos del magisterio. Su natural deseo era recibir colocación en la escuela de la aldea; y no encontrando lo deseado empezaban a hostigar a la escuela que a ellos mismos formara, terminando por hacer las gestiones ante el Concejo de Educación para que se abriera una escuela fiscal.
El Concejo, oyendo tan solo las reclamaciones y quejas injustas de estas personas interesadas y de algunos otros disidentes con la familia de la directora, y no teniendo en cuenta para nada la voluntad y los deseos de los demás, abría en la última quincena del año escolar 1915 la escuela fiscal en una casita alquilada, que bien podía dar albergue suficiente a una cierta familia pero bajo ningún concepto servía para escuela.
A pesar de eso la escuela empezó a funcionar y funcionó durante cuatro años sin llegar nunca al número suficiente de educandos, para poder existir legalmente.  El primer año el número oscilaba entre seis y doce discípulos y ayudante y un director al frente.
Viendo el resultado desastroso de su iniciativa el Concejo no suspendió su escuela, como era lógico, para llevarla a otra parte donde habría encontrado quizás una sentida necesidad y donde habría encontrado también mayor aceptación, sino llegó a suspender tan solo al ayudante. La escuela misma, aunque mal aceptada por el vecindario debía seguir a toda costa.
Y desde entonces… se hizo la guerra sin cuartel de parte del H. Concejo de Educación y desde entonces ha entrado la discordia en nuestra aldea, en otros tiempos tan pacífica y tranquila.
Las personas arriba mencionadas servían de instrumento al Concejo en todas sus gestiones. Interesados como estaban en el asunto y declarándose en disidencia con todos los demás de la aldea, iban con falsas acusaciones, con relatos abultados, con cuentos y tergiversaciones de la peor clase sobre las prédicas del sacerdote y la marcha de la escuela particular, adonde esperaban poderoso auxilio para llegar a su fin.
Y el Concejo, en vez de guardar toda serenidad, en vez de estudiar el asunto con criterio amplio y justiciero, actitud única que correspondía, se dejó sorprender lastimosamente, prestando oído a toda clase de chismes. Por otra parte tales acusaciones le debían venir como a pedir de boca porque quiso salvar la escuela fiscal, costara lo que costara, y aún fuera pisoteando todos los derechos y clausurando las particulares con todos los agravantes de la ilegalidad.
Y esto… no es una suposición nuestra, sino verdad de toda prueba. Pues tal enormidad ha salido de la boca de un Director anterior del Concejo de Educación en presencia de varios testigos.
  Con tales propósitos y teniendo en sus manos todos los resortes del poder, ya se puede imaginar que se hiciera para obstaculizar la dirección de la escuela particular. No son en realidad para contar las molestias, las chicanas, las pruebas patentes de la mala voluntad que se ha usado en estos últimos años con nuestra escuela.
  Sin pecar de exagerados podemos afirmar que la sub inspección departamental ha hecho más visitas en un año a nuestra escuela que a todas las demás del departamento.  ¿Cómo se explica esta solicitud? Allá en el Concejo lo sabrán… nada estaba bien; hasta la casa con sus amplios salones, le parecía a la inspección poco higiénicos. El punto saliente era siempre el idioma. Ya dejamos constancia, de que todas las asignaturas se enseñan en el idioma nacional en horas extraoficiales se da también lecciones de religión y del idioma alemán. Y este precisamente es el gran pecado para la inspección y el concejo.
  Como si fuera un delito de lesa educación para nuestros hijos, aprender la religión y un idioma, que es el nuestro, y que lo fue de nuestros padres. Y entre tanto oímos por todos lados vivar la libertad!...  - hipócritas!
  Prometen la libertad y dan tiranía. Que nuestros hijos, en los primeros años de la escuela no saben manejar el idioma nacional a igual de los hijos de criollos, es cosa bien natural, pues en casa no oyen más que el alemán. Esto es una circunstancia, que toda inspección y el concejo cabal de las condiciones singulares en que actúa una escuela en nuestras aldeas y que enormes dificultades se debe vencer para llevar a los niños al manejo fácil del idioma nacional. Esta consideración, empero, no se ha tenido en cuenta nunca. No se crea que los niños que en los años anteriores han ido a la fiscal estarían en mejores condiciones, no lo están en manera alguna.
 Pero no importa, por ser fiscal, tiene la consagración para todo. Por eso debía extrañar sobremanera cuando en años anteriores, después de interminables molestias y amenazas, que tenían por objeto la clausura de nuestra escuela, de repente se propusiera a su directora de parte del Concejo, dejarla en su puesto por todo el tiempo en que ella quisiera, siempre que consintiese en la fiscalización de la escuela.
¿Puede haber prueba más clara, para constatar la mala voluntad que en todo se le tenía? …y la hay, si cabe!
Vea lo que ocurrió el año pasado. En un informe levantado en el mes de agosto por el sub inspector del Concejo de Educación se declaró la enseñanza insuficiente y a la directora punible por insubordinación a sus prescripciones las cuales, de paso sea dicho, no eran sino meros caprichos de quien quería molestar.  En el Concejo se resolvió la clausura. 
Y bien, ¿por qué no se clausuró?... Hubo algunas personas influyentes que impidieron la consumación de esta iniquidad. En cambio se exigió de la directora particular la exclusión de unos treinta niños que debían ser entregados a la fiscal. Unos quince ya tenía, con 30 más, ya había número suficiente para poder funcionar decentemente. Lo de la “insuficiencia” y la “insubordinación” era lo de menos, con tal que vinieran los niños.
  Estos son hechos innegables, hechos tan inauditos que hemos callado, hasta el presente, porque no nos ha gustado el escándalo. Hemos creído siempre, que el Concejo, después de haber visto nuestra inquebrantable voluntad en la defensa de nuestro derechos y entre hablar y hablar entraría en razón.
  Pero tristemente parece que así no sucedió y que muy por el contrario el concejo ha hecho nuevas tentativas para consumar su obra. Añádase a esto la tragedia del 23 de abril y se comprenderá que ya era tiempo para romper el silencio, para lanzar una nueva y vibrante protesta, contra estos manejos poco honestos. Vivimos en un país que con su reconocida generosidad, nos ha recibido, cuando llegamos del extranjero. Nosotros entendemos como un deber nuestro respetar sus leyes y tradiciones, y contribuir con nuestro trabajo y sudores a su engrandecimiento.
   El país en cambio, nos otorga en su carta magna derechos intangibles. Entre estos figura también la libertad de enseñanza. Queremos que nadie nos prive de ella ¿y por qué no decirlo todo a la vez?... Somos católicos; y como tales entendemos un deber sagrado procurar a nuestros hijos una educación religiosa.
La escuela fiscal ha desterrado de sus aulas la religión y por eso no le  tenemos confianza, por ese mantenemos con nuestro propio dinero la escuela que nos corresponde. El Concejo puede tener en ella toda la intervención que le consigne la ley.
   Sabremos obedecer a sus disposiciones, con tal que sean legales y no emanaciones de un espíritu estrecho y antirreligioso.
Con nuestra escuela estamos conformes, muy conformes. Los hijos que allí se enseñan pertenecen, antes de ser del estado a nosotros, y crea el Concejo que tenemos mayor interés que nadie por la instrucción que ella se da.
  Mejor que nadie podemos observar sus progresos, porque estamos en cotidiano contacto con ellos. Y con estos datos en la mano declaramos que nuestra escuela de suficiente instrucción. Lo mismo estamos conformes con lo que predicara nuestro sacerdote y también nuestro cura sobre el particular. Eran párrafos de encíclicas pontificas y prescripciones del sínodo diocesano, que en su oportunidad comentaron.
  En tal caso, protestamos en la forma más enérgica contra la vil maniobra de ciertas personas y diarios que quieren hacer caer la responsabilidad moral del crimen cometido en la persona de Juan Schonfeld sobre nuestro sacerdote. Es una condenable calumnia y nada más. Responsables son todos aquellos que dejamos claramente señalados por lo que hemos dicho”.
(Miércoles 7 de mayo de 1919. “La  Acción” de Paraná. B.I.P.E.R.)